Conocimientos Astronómicos en el Imperio Egipcio

 Según los antiguos egipcios, la ciencia había sido inventada por Thot, el dios de la sabiduría, unos dieciocho mil años a. C. Lo cierto es que la ciencia egipcia fue cultivada por los sacerdotes, alcanzando un alto grado de desarrollo. Ante todo fueron maestros de la técnica y revelaron en sus cálculos y ejecuciones una admirable exactitud. A este saber práctico agregaban un espíritu científico que alcanzó notables conquistas en medicina, matemáticas y astronomía".

El clima egipcio era bastante uniforme, llovía poco y cuando lo hacía era con breves y torrenciales trombas de agua. El clima seco y el aire puro era lo que permitía a los antiguos egipcios observar las estrellas a placer y fundamentar en las mismas el curso de sus vidas.

La astronomía recibía gran atención y pese a que sólo llegaron a conocer los rendimientos, especialmente en la predicción del movimiento de los cuerpos celestes, pusieron nombre a las estrellas y trazaron mapas de ellas.

Los principales mapas del cielo son los conservados en templos y en los muros de tumbas como los del Ramesseum, Dendera y el de la tumba de Seti I en Tebas. Se encontraron tablas celestes en las tumbas de Ramsés IV y Ramsés IX en Tebas aunque a juzgar por su elaboración descuidada fueron sólo consideradas una parte de la decoración de la tumba.

Mapa del cielo en la tumba de Dendera

 

La astronomía se estudiaba en Heliópolis -principal centro del culto solar - por estar su ritual estrechamente relacionado con el cómputo del tiempo y los movimientos de los astros. Es posible que fueran arquitectos e ingenieros formados en Heliópolis los responsables de la orientación de templos y pirámides, para lo cual fijaban las posiciones de los lados y de los ángulos después de haber establecido el norte astronómico, tomando como referencia la Osa Mayor y Orión.

Los sacerdotes de Ra parecieron haber sido los primeros en reconocer la importancia de este estudio y su vista aguda es indicada en algunos de los títulos que llevaban, como "grande en visión" o "el que lee la carta de los cielos". Los astrónomos agregados al templo recibían el nombre de "observadores de la noche". Conocieron, al menos, cinco de nuestros planetas: Júpiter, Saturno, Mercurio, Marte y Venus, e identificaron 36 constelaciones, diferentes de las modernas que derivan de Babilonia, sólo algunas, por ejemplo la Osa Mayor, el Cisne, la Cruz del Sur o Casiopea corresponden a las de los egipcios. A estas constelaciones se le atribuían poderes misteriosos y se representaban como estrellas perfilando los cuerpos de los animales.

Representación del cielo en la cultura egipcia.

La estrella Sothis (Sirio), de la constelación del Can era la más importante conocida entre los astrónomos egipcios, al ser una manifestación de la diosa Isis, a cuyas lágrimas se atribuía la crecida del Nilo.

Todos los años, a principios de junio, el país sufría una gran sequía. El terrible momento en que el desierto parecía beberse toda el agua del mundo. Durante la sequía, cada año, la estrella Sothis desaparecía del firmamento. Cuando volvía a reaparecer, semanas más tarde, lo hacía coincidiendo con la crecida del Nilo, inicio de la benéfica inundación. Se buscó entonces precisar el día exacto en que Sothis volvía a brillar. Así se halló que el día del Año Nuevo venía a coincidir con el actual 19 de julio. Entonces teniendo ya el primer día del año, el venturoso día en que se iniciaba la crecida del río dividieron el año en tres partes o estaciones de cuatro meses cada una de ellas, y cada mes tenía treinta días, divididos en veinticuatro partes: doce para el tiempo solar y las otras doce para el nocturno. La duración de estas partes variaba según la estación. Un "gnomon" o cuadrante solar señalaba las horas durante el día y la "clepsidra" o reloj de agua durante la noche. Además había cinco días que intercalaban regularmente, denominados epagómenos, obteniendo así un año de trescientos sesenta y cinco días.

Estación de la Inundación Estación de la Vegetación o invierno Estación de la Cosecha o verano Este calendario, denominado "calendario vago" fue introducido al final del duodécimo mes del año 4.236 a.C. y se conservó casi cuatro milenios. Pero como se desviaba un día cada cuatro años, la diferencia llegó a alcanzar seis meses en setecientos treinta años. Al cabo de mil cuatrocientos sesenta y uno, sin embargo, los meses completaron su recorrido de las estaciones y el primer día del año volvió a coincidir con la ascensión heliaca de Sothis, es decir, en el primer día del mes de Tot. Al ciclo transcurrido se le dio el nombre de "periodo sótico", celebrándose tal acontecimiento con fiestas. El segundo "periodo sótico" se celebró el 1.318 a.C., y el tercero, el año 139 d.C. Ptolomeo III había tratado de corregir la desviación en el 238 a.C., introduciendo otro "epagómeno" cada cuatro años, pero el pueblo egipcio, muy apegado a sus tradiciones rehusó aceptar la reforma. El emperador Augusto (29 a.C.) introdujo la reforma juliana, pero no fue empleada durante muchos años más que en los actos oficiales.

De acuerdo con las normas del "calendario vago" y con arreglo al alfabeto egipcio una fecha debía escribirse:

 

" El año cuarto, el segundo mes de la inundación, el décimo día, bajo la Majestad del Rey del Alto y del Bajo Egipto Menkheperré Tutmés (Tutmosis III) "

 

Bibliografía:

Martín Walker. Historia del Antiguo Egipcio.

M.Brodrick & A.A. Morton. Diccionario de Arqueología Egipcia.

Maurizio Damiano-Appia. Viaje a las grandes civilizaciones del pasado.

Autora: María del Carmen Gaviño

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