El dolmen de Alberite, situado en el término municipal de Villamartín, población de la Sierra de Cádiz, es un claro ejemplo de la preocupación del ser humano por dos temas que todavía hoy siguen despertando su interés, el estudio de los cielos y la preocupación por sus fallecidos.

 

Interior galería dolmen Alberite. Autor Iván Rodríguez Vázquez                     

                                                                                                                                     Entrada dolmen Alberite. Autor Iván Rodríguez Vázquez

 

     Esta construcción, de unos 6000 mil años de antigüedad, es una de las múltiples muestras que existen en nuestro mundo de como el hombre, ya desde la prehistoria, siente una alta preocupación por sus muertos. Esto le lleva, prácticamente desde sus inicios, a desarrollar diferentes tipos de ritos y costumbres funerarias. Se podría incluso señalar que dicho interés por el culto a la muerte da lugar al desarrollo de las primeras estructuras arquitectónicas del ser humano, las estructuras megalíticas.

Además estas estructuras no suelen tener una orientación al azar. En estas construcciones queda patente otra de las preocupaciones del hombre desde sus inicios, el estudio del firmamento, la astronomía. Muchas de las orientaciones de estas edificaciones están realizadas en función de criterios astronómicos; lugares de orto y ocaso del Sol en determinada fechas, como los equinoccios; ciertas posiciones en función de estrellas de brillo significativo o constelaciones; efemérides lunares… De igual forma también suelen aparecer en estas construcciones diversos motivos tallados en la piedra, petroglifos1, de carácter astronómico. Es la arqueoastronomía la disciplina científica que se encarga de investigar las relaciones astronómicas en yacimientos arqueológicos y construcciones realizadas antes del desarrollo de la astronomía moderna.

 

Cazoletas en un ortostato de Alberite. Autor Iván Rodríguez Vázquez

 

     Pero volvamos a nuestra provincia. Como hemos señalado al inicio de este artículo en la provincia de Cádiz contamos con uno de estos “mausoleos prehistóricos”, el dolmen de Alberite. Situado a unos 4 kilómetros del pueblo de Villamartín y de la época neolítica (3300 a.c.) se encuentra este yacimiento arqueológico. Consta de una galería de 20 metros de longitud formada por la agrupación de múltiples ortostatos2 de grandes dimensiones y hasta ocho toneladas de peso. En el seno de la galería del dolmen son múltiples las pinturas en ocre y grabados en la roca. Varios de estos petroglifos que adornan las losas serían de índole astronómicos según los investigadores. Diversas cazoletas que parecen representar constelaciones, o múltiples triángulos, cuadrados y líneas rectas en zig-zag que parecen ser un arcaico calendario lunar por la coincidencia de sus series, 12,5 ó 29 unidades, con determinados ciclos lunares (12,4 lunaciones por año o la duración del mes lunar 29,5 días). Además la alineación de la galería es este-oeste, coincidiendo la entrada del dolmen con el lugar de salida del Sol. Todos estos datos dejan constancia de la importancia de los aspectos astronómicos por parte de nuestros antepasados en la construcción de este túmulo funerario.

      Por tanto concluir destacando el importante exponente del arte funerario prehistórico con el que contamos en Cádiz, el dolmen de Alberite, un claro ejemplo del megalistismo en España.

 

1 Petroglifo: Diseños simbólicos grabados en rocas, realizados desbastando la capa superficial.

2 Ortostato: Bloque o losa vertical, adornada o no, que forma la hilada inferior de un muro.

 Autor: Iván Rodríguez Vázquez

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